Tipos de piel se clasifican según sus características, nivel de hidratación y comportamiento durante el servicio técnico. Identificarlas correctamente permite elegir la técnica y los productos adecuados, evitando daños o sobre trabajo.
1. Piel normal
Equilibrada e hidratada.
Cutícula fina y flexible.
Fácil de trabajar y con buena regeneración.
Requiere mantenimiento básico.
2. Piel seca
Aspecto opaco o áspero.
Cutícula rígida y con tendencia a levantarse.
Puede presentar padrastros o grietas.
Necesita hidratación constante y trabajo delicado.
3. Piel deshidratada
Similar a la piel seca, pero causada por factores externos (químicos, clima, exceso de limado o acetona).
Cutícula delgada y sensible.
Requiere nutrición y productos restauradores.
4. Piel gruesa o hiperqueratósica
Cutícula más adherida y resistente.
Mayor acumulación de piel muerta.
Necesita técnica controlada y correcta preparación para evitar lesiones.
5. Piel sensible
Se enrojece con facilidad.
Puede irritarse durante el procedimiento.
Requiere presión mínima y productos suaves.
6. Piel mixta
Cutícula rígida, opaca o adherida
Piel mas elástica y manejable
Esta piel no se puede trabajar de forma uniforme, es fundamental adaptar la técnica según la zona
Manejar la piel de forma correcta para evitar lesiones